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5 en humor
Rendón, Klim, Osuna, Garzón y Vladdo
María Teresa Ronderos

Fecha publicación: Diciembre 2007
ISBN: 9587046090
Presentación: Corriente


Descripción

La periodista María Teresa Ronderos, asesora editorial de la revista Semana, explica que su libro 5 en humor constituye una manera de hacerle la prueba ácida a la historia nacional al presentar los perfiles de cinco grandes humoristas políticos en el siglo XX en Colombia.

Según Ronderos, estos humoristas han marcado época: son tres caricaturistas, un columnista y un actor de televisión,  en orden cronológico: Ricardo Rendón (1894-1931), Lucas Caballero, Klim (1913- 1981). Héctor Osuna (1936), Jaime Garzón (1960-1999)  y Vladimir Flórez, Vladdo  (1963).

“Tienen en común haberse metido con los temas más espinosos de la política criolla, y haber caricaturizado a los protagonistas del poder colombiano con nombre y apellido. Se han burlado de todos los presidentes de la República, de políticos, empresarios, artistas y militares, de los más temibles jefes del narcotráfico, la guerrilla y el paramilitarismo, de sus colegas periodistas, y, por supuesto, también de sí mismos”, afirma Ronderos.

Antonio Caballero, otro grande de la caricatura política, prologa la obra afirmando que el humor es un vicio solitario, que los humoristas son pájaros solitarios, “no patos de bandada, sino aves de presa que, para volar alto, tienen que volar a solas, por su cuenta.” Y sostiene que no hay humor posible sin independencia.

“Los humoristas son hombres solos, aislados por su propia posición de acidez crítica frente a la sociedad en la que viven. Una posición crítica que los hace incomprendidos y, a veces, incluso odiados y temidos. Su oficio es trasgresor, irrespetuoso, irreverente: no es de rebaño. Es tarea de lobo, no de oveja (o si acaso de oveja negra)”, dice Caballero.

Y agrega: “La crítica conlleva riesgos. Todos los humoristas tratados aquí sufrieron amenazas, demandas por injuria y calumnia, excomuniones de la Iglesia, puñetazos en la calle, desafíos a duelo a pistola. Jaime Garzón fue asesinado.”

Igualmente, Ronderos considera que recordar las vidas de estos humoristas constituye una manera de tener presente que la irreverencia es una virtud preciada y escasa y una vacuna formidable para los gobernantes y demás personajes que sufren de excesiva importancia y comienzan a sentirse todopoderosos e  irremplazables.

“La sátira los desnuda, revela sus pies de barro, atraviesa sus mentiras. Y la gente, cómplice, sonríe porque sabe que el humorista dice verdades que nadie se atreve a decir en serio”, concluye.

GrupoSantillana

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2009