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Fernando Vallejo

El escritor Fernando Vallejo, premio Rómulo Gallegos de 2003 por su novela El desbarrancadero (Alfaguara, 2001), es célebre por usar en sus obras una primera persona furiosa, arrasadora e insultante. Se ha destacado siempre por ser “la mala conciencia de Colombia”, por quejarse y cuestionar la realidad y por devolver al idioma la espontaneidad perdida a través del lenguaje irreverente, insultante y soberbio.

Refiriéndose a su estilo, Vallejo ha sostenido en reiteradas ocasiones que el “yo” que usa en sus libros es un loco, excesivo, contradictorio y exagerado, que habla con exabruptos.

“Decidí con eso darle un toque de locura y de una subjetividad rabiosa, contraria a la objetividad que pretende todo el mundo. Todo el mundo pretende ser bien objetivo. Y últimamente, políticamente correcto. Yo nunca he pretendido ser ni políticamente correcto ni objetivo. Siempre he dicho la realidad desde los ojos míos,” dijo en una entrevista que concedió a La Nación de Argentina en 2001.

Y agregó: “Yo resolví hablar en nombre propio porque no me puedo meter en las mentes ajenas, al no haberse inventado todavía el lector de pensamientos; ni ando con una grabadora por los cafés y las calles y los cuartos grabando lo que dice el prójimo y metiéndome en las camas y en las conciencias ajenas para contarlo de chismoso en un libro.”

Así, el propio Vallejo sostiene que sus obras “rompen con la más obstinada tradición literaria: la del narrador omnisciente que todo lo sabe y que todo lo ve, el novelista ubicuo que puede atravesar con su mirada las paredes y leer los pensamientos: en vez del Artífice Supremo, un simple ser humano que dice «yo» sin ocultarse detrás de una pluralidad de máscaras.”

Fernando Vallejo es autor de los siguientes títulos:

-          Novelas: La virgen de los sicarios (Alfaguara, 1994; Punto de lectura, 2007), El desbarrancadero (Alfaguara, 2001); El río del tiempo (Alfaguara, 2002), que agrupa cinco novelas autobiográficas (Los días azules, El fuego secreto, Los caminos a Roma, Años de indulgencia y Entre fantasmas); La Rambla paralela (Alfaguara, 2002); y Mi hermano el alcalde (Alfaguara, 2004).
-          Biografías: El Mensajero (Alfaguara, 2002), obra en la que relata la vida del poeta Porfirio Barba Jacob, y Almas en pena, chapolas negras, biografía de José Asunción Silva.
-          Ensayos: Logoi. Una gramática del lenguaje literario (1983); La tautología darwinista y otros ensayos de biología (Taurus, 1999); Manualito de imposturología física (Taurus, 2005); y La puta de Babilonia (2007).

Se ha dicho…

"Estamos ante una novela profundamente literaria y conmovedora que refleja temas de dramática actualidad a través de una inaudita fuerza del lenguaje. La violencia cotidiana, la crisis de la familia y la enfermedad alcanzan en El desbarrancadero una inédita renovación de las letras en lengua española". Veredicto del jurado del Premio Rómulo Gallegos.

“El sicario ha sido incorporado por la literatura y la cultura de masas, y ha sido convertido en personaje”. Mario Vargas Llosa, a propósito de La virgen de los sicarios.

“El autor de La virgen de los sicarios reafirma su ácido nihilismo en El desbarrancadero, una novela en la que vuelve a Medellín para continuar la injuria como una de las bellas artes. Es uno de los escritores colombianos más importantes en un nuevo pacto autobiográfico con la literatura.” Juan Villoro, Babelia.

“Necesitamos que sigas siendo la mala conciencia de Colombia, y para eso es obligatorio que sigas siendo colombiano. No en los papeles ni en los sellos de los notarios, sino colombiano en la nostalgia, en la indignación, en la elocuencia con que nos recuerdas que estamos vivos y que la injuria, el reproche y la cólera también son instrumentos del espíritu.” William Ospina.

“Una voz cuyas disonancias deslumbrantes nos recuerdan las impresiones de los Cantos de Maldoror”. Claude Muchel Cluny, Le Figaro Littéraire.

“Una prosa furibunda, imprecatoria, apocalíptica, cuya desesperanza deja entrever una profunda ternura”. Judith Steiner, Les Inrockuptibles.

“Si nos atenemos a su lenguaje, Vallejo es un auténtico mago y por lo tanto magistral en un tiempo de devaluación o de utilización zarrapastrosa de la lengua castellana”. Miguel Sánchez Ostiz, ABC.

“Su ira explosiva es tan brillante, tan sonora, tan real, sincera, divertida a veces, cruel casi siempre, que su lectura es algo gozoso y tonificante.” Pedro Almodóvar, director de cine español.

“Al relacionarlo con autores contemporáneos extranjeros, no cabe duda de su diálogo con Imre Kertész, cuando al referirse a Auschwitz, reconoció que es necesario un lenguaje en el que el expulsado sigue siendo la piedra de escándalo; con Thomas Berhard, en esa actitud intransigente frente a una realidad histórica, y con Sebald y Roberto Bolaño, en ese ‘esculcar’ en la historia de la infamia. Como ellos, Vallejo obliga al idioma y a las formas narrativas a decir y nombrar la crisis de la historia, a señalar y cuestionar.” Luz Mary Giraldo, El Tiempo, Bogotá.

“Su prosa es ágil, y llena de humor. Sobre todo, sabe hacer la mejor literatura con el lenguaje coloquial, con el lenguaje local, en su caso con el español que se habla en Medellín. Y esto es un don reservado solo a los grandes maestros.” Mario Correa, El Colombiano. Medellín.

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2009