Graeme Harrison

Head of Cambridge English Evaluation for the Southern Cone and Andes.

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Momento de pruebas: La importancia de incorporar la evaluación en el currículo escolar

Testing times: the importance of incorporating assessment into the curriculum

Como docente, solía escuchar a mis colegas decir algo así como “hay que tomarles [a los alumnos] una prueba”, generalmente seguido por un suspiro y un revoleo de ojos. La inferencia era clara: la evaluación era algo impuesto por el currículo escolar y el docente consideraba que era en parte una pérdida de tiempo de clase que los alumnos podían aprovechar mejor estudiando.

En muchos casos, me inclino a estar de acuerdo. Pero no porque crea que los exámenes sean de por sí una pérdida de tiempo (profundizaremos sobre ello más adelante), sino por el modo de uso (y abuso) de las evaluaciones en muchos contextos educativos. El educador estadounidense Geoffrey Canada lo resumió bien en su charla Ted de 2013 titulada “Our failing schools. Enough is enough!” (El fracaso de nuestras escuelas. ¡Suficiente!) al decir:

Este es el problema con las evaluaciones. El examen lo tomamos en... abril. Los resultados los tendremos para julio, o tal vez para junio. Y los resultados brindan importantes datos... pero los tendrás luego de terminado el período escolar. Entonces, ¿qué haces? ¡Te vas de vacaciones! Regresas de las vacaciones y tienes todos los datos de la evaluación del año pasado. No los miras... te dedicarás a enseñar este año. ¿Y cuánto dinero destinamos a todo eso?

Y me pregunto en cuántos otros sistemas educativos y escuelas de todo el mundo se repite la experiencia que describe Canada. ¿Cuántas escuelas ven la evaluación como un agregado, algo independiente de la enseñanza cotidiana que se desarrolla en las aulas? ¿Cuántos directivos y docentes ven la evaluación de los alumnos como un mal necesario que brinda, por ejemplo, las estadísticas exigidas por la autoridad educativa local y nada más que eso? Diría que, en muchos países, con todo lo diversas que puedan ser sus culturas y sistemas educativos, esta es la forma predominante de ver la evaluación de los alumnos.

Lo que Canada intenta señalar es que debemos integrar mucho mejor la evaluación en el plan de estudios a fin de que tenga un efecto positivo sobre la enseñanza y el aprendizaje. La evaluación debería ser reconceptualizada, desde un ejercicio puramente sumativo, en el que las calificaciones del alumno se usen para llenar listas con resultados escolares y ofrecer pruebas respecto de si un alumno debería pasar al siguiente nivel o no, a una actividad que aporte información útil sobre el desempeño del alumno y que sea una herramienta importante para respaldar la enseñanza y el aprendizaje. Los exámenes correctamente implementados brindan a las escuelas, los docentes, los padres y los propios alumnos un recurso invaluable: información específica sobre las fortalezas y debilidades de los estudiantes, que puede servir para dirigir mejor la enseñanza y escalonar el progreso de los alumnos.

Sobre este tema, el académico Professor David Boud (2000) sostuvo que la evaluación debería cumplir una “doble función” (pág. 159): debería brindar tanto calificaciones como datos para respaldar el aprendizaje; debería ser verdadera y confiable, así como ser pasible de implementación práctica; también debería permitirnos estandarizar e individualizar el aprendizaje de nuestros alumnos. En Cambridge English, adherimos a esta doble visión del propósito de los exámenes, que definimos como “Learning Oriented Assessment” (Evaluación Orientada al Aprendizaje, LOA). Casualmente, la primera palabra de la frase es “learning” (aprendizaje), lo cual refleja la posición preeminente que queremos asignar al aprendizaje en esta teoría: el énfasis está siempre en promover la adquisición de habilidades lingüísticas mediante nuestros exámenes.

Con este propósito, el principal grupo de exámenes de Cambridge English (Main Suite) se desarrolló como una “escalera de aprendizaje”, en la que cada examen se vincula con el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCERL). El MCERL es un marco descriptivo basado en la evidencia que ofrece declaraciones de capacidad lingüística para los estudiantes de idiomas en diferentes niveles de logros. Como tal, ofrece la base para una serie de competencias lingüísticas validadas que se hacen efectivas en nuestros exámenes. En términos prácticos, esto significa que los alumnos que estudian para una de nuestras evaluaciones deberían aprender las habilidades adecuadas a su nivel y que les den el andamiaje óptimo para mejorar.

A fin de maximizar el impacto positivo sobre el aprendizaje, también hemos adoptado medidas recientes para mejorar la devolución que se da de nuestros exámenes a los candidatos, mediante la inclusión de la Cambridge English Scale en la información que ofrecen nuestros exámenes. Esto significa que la capacidad de cada candidato se informa en una escala que vincula todos nuestros exámenes. Por lo tanto, un puntaje en nuestro examen Key, por ejemplo, es directamente comparable con un puntaje en nuestro examen First. Los candidatos no solo reciben un puntaje general, sino también un puntaje para cada competencia. Los candidatos (y los docentes) ahora pueden comparar su rendimiento de manera precisa y confiable en todas las competencias —lo que les brinda información útil a la hora de decidir qué competencias requieren más práctica— y entre exámenes, de manera que puedan ver claramente el progreso que han logrado a lo largo de una serie de años.

En conclusión, un examen bien diseñado debería tener un efecto positivo en el aula de dos maneras: sugiriendo una plantilla para el tipo de práctica lingüística adecuada y también brindando una devolución útil para hacer frente a las debilidades de los alumnos. Si los exámenes se usan adecuadamente, mediante su incorporación en los sistemas educativos con el enfoque en aplicar la devolución ofrecida por el examen para ayudar a estructurar el aprendizaje de los alumnos de manera más eficaz, pueden ser muchísimo más que una pérdida del tiempo de enseñanza en el aula. En efecto, se convierten en una parte sustancial de un ciclo pedagógico óptimo adaptado a las necesidades de nuestros alumnos.

Actividades de aprendizaje para un rendimiento óptimo en los exámenes de Cambridge English

Como ya mencioné, el efecto pretendido de los exámenes de Cambridge English es incentivar el aprendizaje del inglés. En este punto, me gustaría señalar la diferencia entre ello y el aprendizaje de habilidades para rendir exámenes, ya que muchos docentes destinan mucho tiempo a la realización de exámenes de práctica, tratando de ayudar a los alumnos a desarrollar técnicas para mejorar sus posibilidades de aprobar. Creo que vale la pena mencionar, aunque espero que sea obvio para la mayoría, que la mejor forma de aumentar las posibilidades de que sus alumnos tengan un buen desempeño se basa en la adquisición de tantas habilidades en inglés como les sea posible. Las sugerencias de actividades de aprendizaje que se incluyen a continuación son válidas para casi todos nuestros exámenes de cualquier nivel, y suelen no ser específicas para las consignas con las que se enfrentarán los alumnos en los exámenes. No obstante, espero que todas ellas promuevan un aprendizaje productivo para los alumnos.

  • 1.Lectura. Aliente a los alumnos a leer tanto como sea posible, mediante la sugerencia de temas de su interés. La lectura fuera del aula puede aplicarse de manera más “amplia”; una consigna puede ser redactar algunas oraciones que resuman lo que han leído. La lectura en el aula puede ser más “intensiva”, con énfasis en áreas de vocabulario o gramática, pero aún así debería tratarse principalmente de comprender el significado. Para los alumnos es muy bueno llevarse algo valioso de cada consigna que realizan. Podría ser, por ejemplo, subrayar cinco palabras nuevas que incluirán en su cuaderno de vocabulario o concentrarse en las colocaciones de verbos y sustantivos, por ejemplo.
  • 2.Comprensión auditiva. En las clases, deben darse diferentes actividades de comprensión auditiva, que reflejen la variedad de textos y contextos presentes en los exámenes. En particular, escuchar historias puede ser una forma de ayuda para generar interés en el alumno y mantener su atención. Repito, como la lectura, este tipo de escucha puede hacerse de manera amplia o intensiva, según la situación. Cambridge English tiene una audiohistoria dividida en una serie de episodios llamados “Virtually Anywhere” (disponible gratuitamente en el sitio web “Learning English” de Cambridge English) para alumnos de los niveles B1 y B2 con activi dades asociadas. Si esta historia no se adecua a sus alumnos, puede encontrar otras en Internet, por ejemplo, en el sitio web del British Council.
  • 3.Expresión oral: Divida el examen en consignas y haga actividades basadas en una de ellas. Por ejemplo, en el nivel Preliminary, los alumnos deben destinar un minuto a describir una imagen. Encuentre algunas imágenes que les interesen a sus alumnos, por ejemplo, escenas de películas o recitales de música; divida a los alumnos en grupos de a dos y déjelos hacer la descripción. Pueden tomar nota de la terminología que no conozcan y revisarla después.
  • 4.Escritura: Las redes sociales nos rodean por todos los flancos hoy en día y nuestros alumnos son entusiastas usuarios. Incentívelos a que comiencen a utilizar sus redes sociales en inglés. Sugiérales páginas de Facebook en las que puedan ingresar y hacer comentarios, inícielos en la escritura de entradas de blogs; las posibilidades son muchas.
  • 5.Teléfonos inteligentes en inglés: Haga que sus alumnos cambien la configuración de sus smartphones al inglés. Esto brinda a los alumnos práctica de lectura con un fin; pronto será tan natural para ellos que ni siquiera notarán que están leyendo en inglés. Las actividades en el aula pueden desarrollarse en torno a los teléfonos inteligentes, por ejemplo, un juego de preguntas para encontrar equivalentes en inglés para el vocabulario L1 del teléfono.
  • 6.Listas de palabras de los libros de texto de Cambridge English: En los niveles de Young Learner, hay listas de palabras que se espera que los alumnos reconozcan. Los docentes pueden usarlas como listas de control y también como una forma de sugerir áreas de vocabulario para cubrir en clase. Encontrar algunas palabras sobre un tema similar y relacionarlas con un texto de lectura como tarea, por ejemplo.

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