Entrenar habilidades para vivir en época de cambio

“Estoy ante un reto, debo escribir un artículo, relativamente breve sobre el tema del emprendimiento y bajo el paraguas de la educación del S. XXI. Pero ese no es en realidad el reto, lo que de verdad quiero conseguir es que estas líneas resulten inspiradoras y sean de utilidad para aquellos que las lean.

Así que lo primero que realizaré es una labor de inmersión, ¿quién leerá este artículo?, ¿qué es lo que realmente interesa al sector educativo cuando toma el tiempo para leer una revista especializada?...“

Este inicio podría ,y me atrevo a decir que debería, ser el principio y la reflexión que guiará cualquier proceso o proyecto de emprendimiento en el ámbito educativo. De hecho, es el proceso que guía en el mundo real (sobretodo en los entornos empresariales) el nacimiento de un proyecto.

Aquí va una primera reflexión: “Si queremos educar para la sociedad del siglo XXI es necesario conocer cuáles son las formas de pensar y actuar que rigen esta sociedad”.

Es frecuente realizar proyectos de emprendimiento en la escuela siguiendo los cánones inspirados en la planificación de proyectos que se realizaban en el sector empresarial de hace unos años. Las empresas necesitan evolucionar de forma muy rápida y adaptarse a los cambios rabiosamente rápidos que se dan en sus entornos.

Las planificaciones estructuradas y partiendo de supuestos y certezas han quedado obsoletas. Actualmente es muy habitual utilizar un método que responde mejor a estos cambios rápidos del entorno. Se trata del pensamiento de diseño (o Design Thinking http://www.designthinking.es/inicio/index.php<7strong> ) que ha venido a sustituir, en muchos casos, las encorsetadas planificaciones estratégicas. Un método que parte de observar meticulosamente el problema desde el punto de vista del que lo padece (inmersión), de buscar ideas para solucionarlo (ideación), de experimentar posibles soluciones (prototipar) y de evaluar rápidamente su eficacia (validación).

El entorno educativo educa la competencia emprendedora, no porque persiga la creación de empresas sino para conseguir entrenar las destrezas y habilidades que los niños y jóvenes necesitarán en la sociedad que les va a tocar vivir. Si el pensamiento de diseño (Design Thinking) responde mejor que la clásica planificación de proyectos a las nuevas necesidades, deberemos aprender a utilizarlas para que nuestros alumnos sepan pensar desde la empatía y la adaptación que son la base fundamental del Design Thinking.

He empezado mi artículo exponiendo mi reto y poniéndome en la piel de las personas que ahora mismo están, estáis leyendo este artículo. Y así es como debemos enseñarles a abordar retos y problemas: utilizando una primera fase de INMER-SIÓN, en la que nos planteamos exactamente qué queremos conseguir, fijándonos sobretodo en qué piensan, sienten, quieren y necesitan los que van a ser receptores de nuestro proyecto.

Solo después de esta primera fase, en la que “hemos sintonizado” con nuestros receptores pasamos a IDEAR cómo podemos articular nuestro proyecto (en la escuela se acostumbran a abordar proyectos sociales, culturales, de servicio y en algunos casos empresariales).

Si en la fase de inmersión la destreza fundamental que trabajamos con los alumnos era la de aprender a ponernos en la piel de otros, y también la destreza de buscar información y re-formular nuestro propósito, en la segunda fase, la de IDEACIÓN, la habilidad clave es la creatividad, que les permitirá generar nuevas y buenas ideas para afrontar su desafío.

La siguiente fase es quizás una de las más propias del pensamiento de diseño. Se trata de la fase del PROTOTIPEO, es decir, la capacidad de construir un producto mínimo que podamos contrastar con nuestro receptores para evaluar si se adapta a sus necesidades. Las habilidades que nuestros alumnos van a desarrollar en esta fase son dos fundamentales, por un lado la capacidad de experimentar, de probar y la segunda, tan o más importante que la primera, su habilidad para comunicar y convencer (utilizando no solo la palabra sino, también sus prototipos, el pensamiento visual...).

Gracias a ella, se produce la última de las fases en la que se VALIDA Y ADAPTA, el proyecto o producto final incorporando todo lo que se ha aprendido en la fase del prototipo.

Los niños y jóvenes entrenan en esta fase una de las habilidades probablemente más necesarias en la nueva sociedad, la capacidad de adaptarse a partir del aprendizaje que han realizado con sus prototipos.

Lo descrito hasta aquí sería un posible esquema de educación emprendedora con los entrenamientos necesarios en cada una de sus fases.

Como creo en esta metodología, les acabo de mostrar mi prototipo sobre lo que sería una buena educación emprendedora y me encantaría validarlo. Aquí les dejo mi mail (mbatet@mariabatet.com) por si quieren hacer una aportación y hacer posible en un artículo posterior, poder enmendar lo que sea mejorable. Gracias de antemano

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