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PADRES
¿Problemas de atención? Cuando los niños se distraen demasiado.



Algunos niños tienen dificultades para prestar atención en las diferentes actividades que deben realizar en la escuela y les es difícil seguir indicaciones. Ello les dificulta alcanzar los aprendizajes esperados, lo cual puede derivar en un problema de rendimiento o conducta si no es manejado adecuadamente.

Los padres tienen muchas oportunidades de apoyar a sus hijos para que esto no se produzca, pero a veces se preocupan más por los logros que por el proceso, lo cual los conduce a hacerles las tareas que ya están en capacidad de ejecutar por sí mismos.

Lo hacen para evitar que sus hijos se “olviden”, pues consideran que “son muy distraídos”. Este es el caso de Diego, un niño de cinco años. Su mamá sabe que se olvida la lonchera al salir de casa y que deja su casaca en el colegio. Por esta razón, ella le lleva la lonchera y se la entrega cuando él ingresa al nido. Asimismo, a la salida, revisa la mochila de Diego, y si ve que no está la casaca, se la pide a su profesora o a la auxiliar.

Lo cierto es que muchos padres intentan ayudar a su hijo. Obran con buena intención sin darse cuenta de que no le están ayudando a formar hábitos y desarrollar habilidades, que le permitirán posteriormente ser independiente y responsable. Existen casos en que los padres continúan con esta actitud en los grados de primaria. Les preparan a sus hijos la mochila en casa para que no se olviden de nada, revisan los cuadernos para ver si terminaron una tarea y se preocupan de estar muy al tanto de los trabajos que encargan los maestros o de las fechas de las pruebas y exámenes. Así, los niños siguen siendo dependientes y poco responsables.

Hay madres que con frecuencia les dicen a sus hijos frases como: “Eres tan distraído. Igual es tu papá: todo se olvida”, “Ya te he dicho que tienes que prestar atención en clase, luego tus cuadernos son un desastre”, “Anota las tareas, estoy cansada de llamar a casa de tu compañero para que me diga qué debiste anotar en la agenda”. Este tipo de situaciones tampoco permiten que el niño se concentre, que se vuelva responsable. Hasta podría pasar que termine pensando que no es capaz de anotar las tareas en su agenda o que su madre luego solucionará el problema.

Así el problema se va complicando, y se complicará aún más si el niño llega a secundaria sin los recursos necesarios. El rol de los padres es muy importante en la niñez para que sus hijos mejoren su nivel de atención y, por lo tanto, tengan mayores oportunidades para aprender, obtengan mejores notas y se sientan bien consigo mismos por sus logros. Si presentan dificultades, se debe trabajar en conjunto con sus maestros, seguir las recomendaciones y, de ser necesario, llevar a los niños a un especialista. Sin embargo, aunque requieran un apoyo especializado, igual será necesario el seguimiento constante de los padres. Muchos de estos piensan que una terapia o una medicación son suficientes, y no le brindan a su hijo un adecuado apoyo familiar para alcanzar sus metas.

Es conveniente saber que muchas veces un niño se distrae por otras razones, las cuales, por ser muy pequeño, no puede explicar. Por eso, es bueno descubrir cuáles pueden ser esos motivos. Cristina, por ejemplo, no se sentaba correctamente, todo el tiempo miraba el trabajo de su compañera. Luego de un chequeo, los padres comprobaron que necesitaba lentes y que se acercaba a la compañera para tratar de copiar lo que no veía desde su lugar en la pizarra. El trabajo en conjunto con los maestros ayudará a detectar la dificultad que pueda presentar el niño.

También es importante considerar el aspecto emocional. En ocasiones, las tensiones que existen en casa ocasionan que los niños no atiendan las clases como se requiere. Aunque parezca que no escuchan o no se encuentran atentos a lo que se hace o se dice en casa, en realidad sí lo están, y eso repercute en su estado emocional, al punto de que influye en su comportamiento fuera del hogar.

Consideremos también que vivimos en un mundo en donde hay muchas cosas que nos distraen. Con frecuencia solemos hacer varias cosas a la vez. Es posible que algunos adultos lo hagan con éxito, pero los niños en formación requieren un aprendizaje para lograr concentrarse el tiempo requerido en una actividad. Ellos deben aprender a organizar sus actividades, y para ello necesitan orientación.

Algunas recomendaciones para ayudar a los niños que se distraen

Favorezca un ambiente organizado, donde las cosas estén en su lugar. El orden es más importante aún si su hijo tiene algún tipo de dificultad como el de la distracción.

Ayúdelo para que pueda llevar a cabo las actividades que implican concentrarse buscando que las haga en un lugar donde no haya objetos o juegos que lo distraigan. Los momentos para estudiar o ejecutar una tarea deben ser exclusivos para ello. Establezca rutinas de acuerdo con su edad. Es importante que él aprenda qué debe hacer primero y qué después. Al llegar a casa, por ejemplo, debe dejar la mochila en determinado lugar, cambiarse y guardar las prendas del uniforme en el mismo sitio para poder encontrarlo todo al día siguiente, etc. Es bueno ser flexible, pero, mientras se van adquiriendo rutinas básicas, la constancia es la clave.

Ayúdelo en la medida en que sea necesario. Ayúdelo a organizarse para que cuando vaya a realizar una actividad, se asegure de tener todo lo que necesitará. Muchas veces los niños parecen distraídos cuando, en realidad, sucede que no han adquirido ciertas rutinas. Si, por ejemplo, lo ayudamos a preparar el baño, porque “sabemos” que luego nos llamará debido a que se olvidó la toalla o el jabón, entonces no aprenderá a prever lo que necesita. Es mejor enseñarle a revisar si tiene todo lo necesario, incluso con ayuda de una lista escrita con él.

Felicítelo por sus avances. Es posible que él se haya dado cuenta de que se distrae más que los demás, que no logra terminar una actividad en el tiempo en que lo hace la mayoría del grupo. Si antes olvidaba anotar en la agenda y ahora lo hace, eso es un logro que se debe resaltar.

Fomente el desarrollo de sus fortalezas. Evitemos que crea que tiene alguna limitación. Ayúdelo a utilizar sus diferentes habilidades para lograr sus metas.

Converse con él sobre posibles estrategias dentro y fuera de la escuela. Por ejemplo, es importante alistar la mochila la noche anterior, para revisar y no olvidar la tarea que realizó con tanto esfuerzo.

No permita que justifique una falta porque es distraído o tiene problemas de atención. Evite también justificar ante el colegio una falta por esa razón. Si olvidó llevar un trabajo, es posible que se lo reciban al día siguiente pero con una menor calificación. Esta es la consecuencia que él debe asumir. Es un aprendizaje.

Trabaje en conjunto con el nido o colegio. Los maestros podrán apoyarlo en lo que sea necesario. Además, le brindarán información muy importante sobre los avances de su hijo, información que usted debe compartir con él.

Preguntas frecuentes de los padres

Mi esposo dice que no debemos preocuparnos por el problema de atención de mi hijo; me dice que él también era así y que luego le fue bien en la universidad. ¿Qué debo hacer?

Cada ser humano es único; no es posible prever cómo será el desempeño de su hijo a partir de la experiencia del padre. Si el desempeño actual de su hijo no está dentro de lo esperado y presenta problemas de atención, es necesario actuar, brindándole así mayores posibilidades de éxito a corto y mediano plazo.

Mi hijo fue evaluado y me dicen que es muy inteligente. Entonces, ¿por qué no se puede concentrar? Las razones por las cuales no se puede concentrar son diversas. Apóyelo en lo que sea necesario para que sus dificultades no sean una interferencia en su aprendizaje. Siga las pautas de sus maestros y, de ser el caso, del especialista. Así sus logros expresarán lo que realmente es capaz de hacer.

Cuando le gusta una tarea, mi hijo mantiene la atención y la lleva a cabo hasta terminarla, logrando así un buen resultado. Pero si es de un curso que no le gusta, se distrae con facilidad y no la termina. ¿Qué puedo hacer? Su hijo está en formación; debe aprender que realizar una tarea de un curso no es una opción, sino que es parte de su responsabilidad. Esto le será de utilidad, pues en diferentes momentos de su vida, tendrá que realizar actividades que no serán de su total agrado. Converse con él. Apóyelo si es necesario. Felicítelo cuando termine tareas de los cursos que no son de su agrado; reconozca su esfuerzo y compromiso.

Tomado del Blog Hablemos en Familia. Autor: Lic. Luz Fabiana Valdivia Vieira (Vieira, 2014)


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