Contenido de Gratitud

Bienvenidos y bienvenidas a este episodio donde exploraremos una joya de nuestra lengua: las décimas.

¿Sabes qué son?

Esta forma poética, rica en ritmo, emoción y memoria, ha sido parte de la literatura clásica y de la sabiduría popular durante siglos, presente en canciones, juegos y enseñanzas que se transmiten de generación en generación.

 

Pero aquí no solo hablaremos de décimas: queremos que las sientas, las escuches y te dejes llevar por su armonía. Gracias al poeta colombiano Diego Antonio Pineda Rivera, quien nos comparte versos escritos con el alma, creados especialmente para este Diario de la gratitud de Editorial Santillana.

Llena tu alma de armonía con palabras hechas arte

Esta forma poética, rica en ritmo, emoción y memoria, ha sido parte de la literatura clásica y de la sabiduría popular durante siglos, presente en canciones, juegos y enseñanzas que se transmiten de generación en generación.

 

Pero aquí no solo hablaremos de décimas: queremos que las sientas, las escuches y te dejes llevar por su armonía. Gracias al poeta colombiano Diego Antonio Pineda Rivera, quien nos comparte versos escritos con el alma, creados especialmente para este Diario de la gratitud de Editorial Santillana.

Gracias a la palabra
que agradece,

gracias a gracias,
por cuanto esta palabra
derrite nieve o hierro.

 

El mundo parecía amenazante
hasta que, suave
como pluma clara,
o dulce como pétalo de azúcar,
de labio en labio pasa
gracias,
grandes, a plena boca,
o susurrantes,
apenas murmulladas,
y el ser volvió a ser hombre
y no ventana,
alguna claridad
entró en el bosque.

 

Fue posible cantar bajo las hojas.

 

Gracias,
eres la píldora
contra
los óxidos cortantes del desprecio,
la luz
contra el altar de la dureza.

 

Tal vez
también tapiz
entre los más distantes hombres
fuiste.

 

Los pasajeros
se diseminaron
en la naturaleza,

 

y entonces,
en la selva
de los desconocidos,

 

merci,
mientras el tren frenético
cambia de patria,
borra las fronteras.

 

Spasivo,
junto a los puntiagudos
volcanes,
frío y fuego.

 

Thanks,
sí, gracias,
y entonces
se transforma la tierra
en una mesa.

 

Una palabra la limó,
brillan platos y copas,
suenan los tenedores,
y parecen manteles
las llanuras.

 

Gracias, gracias,
que viajes y que vuelvas,
que subas
y que bajes.

 

Está entendido:
no lo llenas todo,
palabra gracias,

 

pero donde aparece
tu pétalo pequeño,
se esconden los puñales del orgullo,
y aparece
un centavo de sonrisa.

Oda a las gracias

(Pablo Neruda)

Gratitud

(Oliverio Girondo)

Gracias aroma azul,
fogata encelo.
Gracias pelo,
caballo mandarino.

 

Gracias pudor,
turquesa,
embrujo,
vela,
llamarada,
quietud,
azar,
delirio.

 

Gracias a los racimos,
a la tarde,
a la sed,
al fervor,
a las arrugas,
al silencio,
a los senos,
a la noche,
a la danza,
a la lumbre,
a la espesura.

 

Muchas gracias al humo,
a los microbios,
al despertar,
al cuerno,
a la belleza,
a la esponja,
a la duda,
a la semilla,
a la sangre,
a los toros,
a la siesta.

 

Gracias por la ebriedad,
por la vagancia,
por el aire,
la piel,
las alamedas,
por el absurdo de hoy
y de mañana:
desazón,
avidez,
calma,
alegría,
nostalgia,
desamor,
ceniza,
llanto.

 

Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas,
las alas,
las hormigas,
los reflejos,
el viento,
la rompiente,
el olvido,
los granos,
la locura.

 

Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.
Gracias piedra.

 

Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.

 

Oliverio Girondo, agradecido.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

 

Me dio dos luceros, que cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes, al hombre que yo amo.

 

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

 

Me ha dado el oído, que en todo su ancho
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladrillos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bienamado.

 

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

 

Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él, las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

 

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

 

Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle, tu patio.

 

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

 

Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro al bueno tan lejos del malo;
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

 

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

 

Me ha dado la risa y me ha dado el llanto;
así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes, que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto.

 

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

Gracias a la vida

(Violeta Parra)

Agradezco a todos

(Elizabeth Barrett Browning)

Doy las gracias a todos los que me han amado en sus corazones,

 

con las gracias y el amor que hay en el mío.

 

Profundas gracias a todos los que se han demorado en los muros de esta prisión

 

para escuchar mi música en sus más intenso dolor, flotando siempre hacia adelante,

 

llenando el espacio del templo pagano, más allá de las palabras.

 

Tú, quien te hundes y caes en mi voz cuando la pena te arrebata,

 

el divino instrumento del arte se despliega ante tus pies

 

para escuchar lo que he dicho entre lágrimas.

 

Enséñame cómo agradecerte.

 

Enséñame cómo ver el sentido de mi vida en los años futuros,

 

y a sentir que el amor perdura en la vida que se desvanece.

Cerca de este lugar
se depositan los restos de

quien poseyó belleza sin vanidad,
fuerza sin insolencia,
coraje sin ferocidad,
y todas las virtudes del hombre
sin sus vicios.

 

Esta alabanza, que sería un halago sin sentido
si se inscribiera sobre cenizas humanas,
no es más que un justo homenaje a la memoria de

 

BOATSWAIN, un PERRO,
que nació en Terranova
en mayo de 1803
y murió en Newstead
el 18 de noviembre de 1808.

 

Cuando algún orgulloso Hijo del Hombre regresa a la Tierra,
desconocido para la Gloria
pero sostenido por el Nacimiento,
el arte del escultor agota la pompa del dolor,
y las urnas históricas registran quién descansa abajo.

 

Cuando todo está hecho,
sobre la Tumba se ve
no lo que fue,
sino lo que debería haber sido.

 

Pero el pobre Perro,
en vida el amigo más firme,
el primero en recibir,
el primero en defender,
cuyo honesto corazón
sigue siendo el de su Amo,
que trabaja, lucha, vive, respira solo para él,
cae sin honor,
desapercibido todo su valor,
negado en el cielo
el Alma que tuvo en la tierra.

 

Mientras que el hombre,
¡insecto vano!,
espera ser perdonado,
y se reclama un cielo exclusivo y único.

 

¡Oh hombre!
Tú, débil inquilino de una hora,
degradado por la esclavitud
o corrompido por el poder,
quien te conoce bien
debe dejarte con disgusto,

¡Masa degradada de polvo animado!

 

Tu amor es lujuria,
tu amistad un engaño,
tu lengua, hipocresía,
tu corazón, engaño.

 

Vil por naturaleza,
ennoblecido solo por el nombre,
cualquier bestia afín
podría hacerte sonrojar de vergüenza.

 

Vosotros, que acaso contempláis esta sencilla urna,
pasad, no honra a nadie que queráis lamentar.

Para recordar los restos de un amigo
se alzan estas piedras;
solo conocí a uno,
y aquí yace.

Epitafio a un perro

(Lord Byron)